Con motivo de la actividad del módulo 7 "La Enseñanza con Tecnología" del Experto en Tutoría y Enseñanza en E-Learning" de la Universidad de Sevilla retomo mis andanzas dentro de este blog que cree hace ya algunos años.
Nos seguimos viendo, Saludos.
LA VIOLENCIA DE GÉNERO. OTRA LACRA SOCIAL...
La violencia doméstica comprende todos aquellos actos violentos, desde el empleo de la fuerza física hasta el acoso o la intimidación, que se producen en el seno de un hogar y que perpetra al menos un miembro de la familia contra otro u otros. Habitualmente, este tipo de violencia no se produce de forma aislada, sino que sigue un patrón constante en el tiempo. Sus principales víctimas son mujeres, niños y personas dependientes.
Existe una amplia gama de definiciones, más o menos formales, y que generalmente incluyen los siguientes elementos:
Es violencia:
Violencia física:
Existe una amplia gama de definiciones, más o menos formales, y que generalmente incluyen los siguientes elementos:
Es violencia:
Violencia física:
Violencia física directa, que puede consistir en contacto físico no deseado, golpes, violaciones e incluso el asesinato.
Violencia física indirecta, como destruir objetos, arrojar objetos cerca de la víctima o contra ella. La violencia física indirecta incluye el mal trato a animales.
Violencia mental o emocional:
Amenazar a la víctima con actos de violencia física contra la víctima, uno mismo u otros, como los niños. Estas amenazas pueden ser explícitas y detalladas o bien vagas en contenido y plazo de tiempo.
Violencia verbal: amenazas e insultos.
Violencia no verbal: gestos, expresiones y posturas.
Abuso económico y social: controlar el dinero y otros recursos económicos de la víctima, impedir que pueda verse con amigos o familiares, sabotear sus relaciones sociales y aislarla de contactos sociales.
Violencia psicológica
Es doméstica:
“Domus” en latín tenía un sentido amplio, no solo comprendía la casa, sino también la patria y la familia. La violencia doméstica es aquella que tiene lugar, por tanto, en el ámbito familiar, no solo entre las cuatro paredes de una casa; el término familiar habrá de entenderse también en sentido amplio. Normalmente se considera que la violencia doméstica se da entre adultos de una edad similar o de descendientes a ascendientes. La violencia hacia los niños suele denominarse abuso de menores.
Puede ser ejercida por el marido hacia su mujer o hijos, por un hijo/ -a hacia sus padres/ -es (asociado con frecuencia a la drogadicción, o padres ancianos). Puede denominarse así la ejercida por la esposa hacia el esposo, la existente en parejas homosexuales (de lesbianas y de gays), etc. No siempre se ejerce por el más fuerte física o económicamente dentro de la familia, siendo con frecuencia razones puramente psicológicas (véase síndrome de Estocolmo) las que impiden a la víctima defenderse.
Dada la complejidad y variedad del fenómeno es muy difícil conocer sus dimensiones globales. Sin embargo, al menos en sus variantes más graves (violencia física con resultado de lesiones o muerte), las estadísticas policiales y judiciales muestran que es mucho más frecuente que el agresor sea un hombre y la víctima una mujer (que es o ha sido su esposa, compañera sentimental, o novia).
Para referirse a este tipo de violencia doméstica más común existen expresiones como violencia sexista, violencia machista, violencia contra las mujeres o violencia de género. Este último término es el preferido por grupos y asociaciones feministas, y es también utilizado por la legislación española en la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género [1]. No obstante, es un término controvertido, ya que algunos lo consideran una mala traducción del inglés gender violence, y consideran que Género en castellano es sólo una clase gramatical, por la que las palabras pueden ser femeninas, masculinas o neutras. Sin embargo, en sociología y otras ciencias sociales se ha extendido el uso de la palabra género con otro significado diferente. Mientras el sexo se refiere a las diferencias biológicas entre hombres y mujeres, el género se refiere a las diferencias psicológicas, sociales y culturales. Por tanto, hablar de "violencia de género" implica subrayar que es una violencia derivada de la construcción social y cultural de la masculinidad y la feminidad.
En ocasiones se ha asociado al machismo, aunque las motivaciones son con frecuencia económicas, sociales o de otros tipos.
La violencia intrafamiliar o doméstica se define como un conjunto de actitudes o de comportamientos abusivos de un miembro de la familia que tiene como objetivo controlar a otro, de manera que éste actúe de acuerdo con sus deseos. Bajo este tipo de conducta, se puede comprometer la supervivencia, la seguridad o el bienestar de otro miembro.
Todas las formas de violencia familiar tienen un punto en común: constituyen un abuso de poder y de confianza.
Escena película: "Te doy mis ojos".
LA VIOLENCIA ESCOLAR.
Los comportamientos agresivos y violentos entre niños, niñas y jóvenes de numerosos colegios llaman actualmente nuestra atención. Los daños físicos o psicológicos entre compañeros y también a profesores se han convertido en un fenómeno casi cotidiano. El incremento de la violencia escolar convierte a este tema en un problema social que debemos tener en cuenta.
En realidad, la violencia es un fenómeno social que excede la problemática de los centros educativos. En las escuelas, pero también en las calles, en muchas familias, en los escenarios de la política, en los medios de comunicación; en general, estamos viviendo en una sociedad que se caracteriza por la manifestación constante de conductas agresivas en numerosos de sus ámbitos.
¿Qué tipo de escenas vemos en la televisión a cualquier hora? ¿Cuántas discusiones “subidas de tono” presenciamos cuando vamos por la calle o en el autobús? ¿No hemos visto alguna vez peleas entre nuestros padres o hermanos? Gritos, insultos o malos tratos son sólo algunos ejemplos.
Si estas conductas son las que se repiten a diario en los colegios, quiere decir que la violencia escolar es un mero reflejo de nuestra vida cotidiana.
¡Lo bueno es que podemos hacer algo para que esto cambie!
¿Qué genera Conflicto?
Todos tenemos derechos y el sólo hecho de ser personas nos posibilita gozar de ellos. En el caso de los niños y niñas vienen reflejados en la Convención sobre los Derechos del Niño. Pero también nos los garantizan la Constitución y las leyes.
Es decir, todos tenemos derecho a recibir una educación de calidad, a gozar de una buena salud, a vivir en una vivienda digna, a estar rodeados de un entorno protector, a ser aceptados y queridos, a no sufrir abusos y explotación… etc.
¿Esto ocurre en la realidad de todos los niños y niñas, de todas las familias, de todos los pueblos, municipios y países?
El conflicto puede aparecer cuando sentimos que nuestros derechos no son respetados, cuando vemos que se vulnera nuestro bienestar. De esta manera, el conflicto pone en riesgo la convivencia pacífica.
En realidad, la violencia es un fenómeno social que excede la problemática de los centros educativos. En las escuelas, pero también en las calles, en muchas familias, en los escenarios de la política, en los medios de comunicación; en general, estamos viviendo en una sociedad que se caracteriza por la manifestación constante de conductas agresivas en numerosos de sus ámbitos.
¿Qué tipo de escenas vemos en la televisión a cualquier hora? ¿Cuántas discusiones “subidas de tono” presenciamos cuando vamos por la calle o en el autobús? ¿No hemos visto alguna vez peleas entre nuestros padres o hermanos? Gritos, insultos o malos tratos son sólo algunos ejemplos.
Si estas conductas son las que se repiten a diario en los colegios, quiere decir que la violencia escolar es un mero reflejo de nuestra vida cotidiana.
¡Lo bueno es que podemos hacer algo para que esto cambie!
¿Qué genera Conflicto?
Todos tenemos derechos y el sólo hecho de ser personas nos posibilita gozar de ellos. En el caso de los niños y niñas vienen reflejados en la Convención sobre los Derechos del Niño. Pero también nos los garantizan la Constitución y las leyes.
Es decir, todos tenemos derecho a recibir una educación de calidad, a gozar de una buena salud, a vivir en una vivienda digna, a estar rodeados de un entorno protector, a ser aceptados y queridos, a no sufrir abusos y explotación… etc.
¿Esto ocurre en la realidad de todos los niños y niñas, de todas las familias, de todos los pueblos, municipios y países?
El conflicto puede aparecer cuando sentimos que nuestros derechos no son respetados, cuando vemos que se vulnera nuestro bienestar. De esta manera, el conflicto pone en riesgo la convivencia pacífica.
El conflicto en las aulas:
Cómo hemos resaltado, la mayor parte de los conflictos son el resultado de la injusticia, la exclusión y la vulneración de los derechos de los demás.
Esto ocurre, en los casos de exclusión, cuando aislamos a determinadas personas. La edad, el sexo, la raza, la religión o pertenecer a una cultura diferente o a otro país; suelen ser motivos de discriminación. También separamos a una persona del resto del grupo simplemente porque no nos cae bien.
Esto ocurre, en los casos de exclusión, cuando aislamos a determinadas personas. La edad, el sexo, la raza, la religión o pertenecer a una cultura diferente o a otro país; suelen ser motivos de discriminación. También separamos a una persona del resto del grupo simplemente porque no nos cae bien.
Todo esto produce un sentimiento muy particular en quien lo padece. La repetición constante de estas actitudes por nuestra parte le afectará provocando un alejamiento aún mayor.
Y otras consecuencias: mucha tristeza, falta de ganas de comer, miedo a ir a la escuela, falta de atención. ¿Cómo crees que puede reaccionar alguien que se siente así?
Sin embargo, es importante tener en cuenta que un conflicto no debe implicar siempre la violencia. Siempre merece la pena intentar otros canales de solución.
Hay alternativas para la resolución de conflictos que son pacíficas y además son las más recomendadas… ¡Y son muy interesantes de conocer!
Trailer película: "El niño de Barro".
Enlaces Externos:
LA INTERCULTURALIDAD.
Estamos aprendiendo a se ciudadanos y ciudadanas del mundo, a re-conocer las diversas culturas y a relacionarnos interculturalmente, así como a valorar las diferencias y a convivir con ellas. Poco a poco entendemos que no se existe sin los otros, que somos parte de una misma y única especie humana, que los diversos rostros, idiomas, tradiciones y costumbres son expresiones de una diversidad que nos enriquece como humanidad.
Poco a poco comprendemos que no existe la cultura sino las culturas, que no podemos seguir considerando que haya culturas superiores e inferiores, pues esta diferenciación es producto de lógicas de conquista y dominación que deben ser superadas.
Poco a poco comprendemos que no existe la cultura sino las culturas, que no podemos seguir considerando que haya culturas superiores e inferiores, pues esta diferenciación es producto de lógicas de conquista y dominación que deben ser superadas.
REFLEXIONES DE RAÚL FORNET-BETANCOURT
SOBRE EL CONCEPTO DE INTERCULTURALIDAD.
Los Derechos de la Infancia.
Basada en diversos sistemas jurídicos y tradiciones culturales, la Convención está compuesta de una serie de normas y obligaciones aceptadas por todos. Estas normas básicas -denominadas también derechos humanos- establecen derechos y libertades mínimas que los gobiernos deben cumplir. Se basan en el respeto a la dignidad y el valor de cada individuo, independientemente de su raza, color, género, idioma, religión, opiniones, orígenes, riqueza, nacimiento o capacidad, y por tanto se aplican a todos los seres humanos en todas partes. Acompañan a estos derechos la obligación de los gobiernos y los individuos de no infringir los derechos paralelos de los demás. Estas normas son interdependientes e indivisibles; no es posible garantizar algunos derechos a costa de otros.
La Convención sobre los Derechos del Niño es el primer instrumento internacional jurídicamente vinculante que incorpora toda la gama de derechos humanos: civiles, culturales, económicos, políticos y sociales. En 1989, los dirigentes mundiales decidieron que los niños y niñas debían de tener una Convención especial destinada exclusivamente a ellos, ya que los menores de 18 años precisan de cuidados y protección especiales, que los adultos no necesitan. Los dirigentes querían también asegurar que el mundo reconociera que los niños y niñas tenían también derechos humanos.
La Convención establece estos derechos en 54 artículos y dos Protocolos Facultativos. Define los derechos humanos básicos que disfrutan los niños y niñas en todas partes: el derecho a la supervivencia; al desarrollo pleno; a la protección contra influencias peligrosas, los malos tratos y la explotación; y a la plena participación en la vida familiar, cultural y social. Los cuatro principios fundamentales de la Convención son la no discriminación; la dedicación al interés superior del niño; el derecho a la vida, la supervivencia y desarrollo; y el respeto por los puntos de vista del niño. Todos los derechos que se definen en la Convención son inherentes a la dignidad humana y el desarrollo armonioso de todos los niños y niñas. La Convención protege los derechos de la niñez al estipular pautas en materia de atención de la salud, la educación y la prestación de servicios jurídicos, civiles y sociales.
Al aceptar las obligaciones de la Convención (mediante la ratificación o la adhesión), los gobiernos nacionales se han comprometido a proteger y asegurar los derechos de la infancia y han aceptado que se les considere responsables de este compromiso ante la comunidad internacional. Los Estados parte de la Convención están obligados a la estipular y llevar a cabo todas las medidas y políticas necesarias para proteger el interés superior del niño.
vínculo externo: http://www.unicef.org/spanish/specialsession/rights/index.html
LAS TRIBUS URBANAS Y LA MÚSICA.
Más de la mitad de las tribus conocidas tienen uno de sus rasgos más marcados, por no decir el propio origen, en un estilo de música: el rock de los mods, el reggae de los hippies, el techno de los maquineros o el punk de los punkies.
La música es una manera de percibir el mundo, de sentir las cosas. Y algo muy importante durante la adolescencia. Entramos en ella y parece que, por primera vez, descubrimos que existe la música, los artistas y los estilos.
El rocker, el grunge o el popero no es más que un fan de esa música, pero que ha decidido hacer de ella un estilo de vida.
¿Son las tribus violentas?
Un error en el que caen mucha gente, es identificar a estos grupos como subculturas; al defender que la forman personas con gustos y comportamientos similares y "diferentes" a los de la "mayoría" de la sociedad a la que pertenecen. Bajo este prisma, esa distinción no los enfrenta, puesto que comparten las normas generales. Sin embargo, analizando este sentir podemos ver reflejados pensamientos que giran entorno a la defensa de la existencia de una contracultura; es decir de la existencia de un grupo de gente cuyos valores son opuestos a los de la mayoría de la sociedad en la que viven. Ejemplos de esto son los okupas o los skins, que normalmente son tachados por personas aisladas de la sociedad y que presentan un comportamiento violento.
Las nuevas tribus:
En los últimos años, con la revolución de las nuevas tecnologías e Internet, surgen tribus urbanas relacionadas con alguna de ellas. ¿Qué es un lamer, sino alguien que presume de conocimientos informáticos?
Otro ejemplo lo tenemos en los otakus, esos fanáticos de la cultura japonesa moderna, del anime o de sus pelis de terror.
Antes nos relacionábamos con amigos cercanos (vecinos de la misma calle, compañeros de clase...). Hoy, además de estos, entablamos relación con gentes de otras ciudades, países e, incluso, hacemos amigos con gente que habla una lengua distinta.
Tampoco podemos olvidar otra clase de tribus, que se relacionan por una pasión nacida de la cultura o el arte. Aquí encontramos a los recién nacidos frikis (como esos admiradores de El señor de los Anillos o de La guerra de las galaxias) o frikifans (apasionados por la trilogía Memorias de Idhún, de Laura Gallego), auténticas enciclopedias andantes de cualquiera de sus temas fetiche, ni a los nerds, chicos entregados a sus estudios, nacidos de la era universitaria.
Vivimos días cargados de multiculturalidad, en los que cada cual coge algo, de aquí o de allá, y lo convierte en propio. Ya no solo los rockeros visten de cuero negro (la generación Matrix también echa mano de él).
Las ciudades crecen; los chicos y chicas disfrutan de libertad y medios para inclinarse por una actividad u otra; la televisión e Internet nos muestran todo aquello que queramos saber de otras culturas o formas de vida. La globalización de la cultura nos enriquece en este aspecto.
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